Los Símbolos, la Ciencia Simbólica y la Masonería. (4 de 4)

Finalmente, la cuarta y última parte de este interesante artículo extraído del libro “La Logia Viva”.

El universo entero es un solo símbolo que debemos aprender a conocer primero en sus partes, de la misma forma que debemos leer cada una de las palabras de un libro para comprender la obra completa. En la lectura que podemos hacer de los símbolos vamos reconociendo poco a poco la Unidad inalterable e inmóvil que subyace a toda la manifestación. En el origen de los tiempos el hombre primordial sabía leer directamente estos símbolos en la naturaleza y en él mismo y poseía un conocimiento directo del Ser. En la actualidad el hombre necesita ser enseñado a distinguir estos símbolos sagrados de los símbolos comunes elaborados por nuestra sociedad y posteriormente a acercarse a ellos, a conducirse con ellos y a través de ellos poder acceder al Conocimiento. Este es el sentido y la razón de ser de la Tradición, tronco común del que brotan Tradiciones como la Hermética, la cual se concreta actualmente en nuestra Orden, la Masonería Universal, la que conserva no sólo el saber de la Ciencia Simbólica, sino la capacidad operativa de transformar a un hombre común, profano, en un hombre iniciado, regenerado en su seno, nacido de nuevo mediante la influencia de la Iniciación, quien podrá, con su trabajo, firme propósito y actitud receptiva CONOCER a través de los símbolos al SI MISMO, o, lo que es lo mismo, reintegrarse, desde este mundo plural, disperso y cambiante, en la unidad inmutable del SER.
La Masonería se expresa en un cuerpo simbólico constructivo que se concreta en símbolos visuales, sonoros y gestuales, a la vez que historias ejemplares, mitos, a través de los cuales podemos comprender la Cosmogonía y responder a las preguntas: ¿quién soy?, ¿de dónde vengo?, ¿a dónde voy? Los símbolos actúan así como puente que permite y facilita el desarrollo de las cualidades superiores del ser humano, aquellas que le otorgan realmente la realización de sus potencialidades, la mayor parte de ellas ni siquiera esbozadas en el hombre común que sólo ha recibido la educación ordinaria de su entorno cultural.
Siendo la construcción misma un símbolo de la Obra del Creador, ningún símbolo le es ajeno a la Masonería, la cual, a través de sus grados, va penetrando en el conocimiento hasta que el masón es capaz de reconocerse a sí mismo como símbolo del ABSOLUTO y fundirse con Él, meta última de la Tradición.
Así, la Ciencia Simbólica conserva para el hombre actual la posibilidad de una realización humana que supera infinitamente cualquier oferta de realización prometida por no importa qué medio común y profano. Los símbolos están siempre ahí. Sólo debemos acercarnos a ellos dejando de lado las enseñanzas recibidas por nuestra educación convencional, con una mente y un corazón abiertos y receptivos, aceptando los postulados básicos de que la Vida es algo más de lo que nuestros sentidos perciben y el Hombre algo más que el personaje puntual que cada uno de nosotros representamos en este plano. En cuanto se establece la primera relación amorosa entre nosotros y los símbolos, estos nos tenderán la mano y el hilo invisible de la Tradición nos sostendrá en una cadena que, en definitiva, es una cadena de Amor.

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